Oda al amarillo cetrino
Oda al amarillo cetrino
Prólogo de Samuel Colón
En un receso del estudio del examen de mañana
un poema muy hermoso me propuse a transcribir
dejé números a un lado, stress, fractura, y la torsión
y luche con mi inconsciente que quedaba con las ganas
de crear su propia obra, y por supuesto me venció
Sentimientos muy profundos,
un derroche de pasión,
el poema me causaba
y no me pude contener
Una lágrima quería
escaparse de mi ser
la emoción llegó tan fuerte
que en vez de una...salían tres
Ojalá que todos puedan
recibir esa poesía
y sentir lo que yo siento,
este brote de alegría
y tener esa experiencia
que se queda con mi esencia
que me recuerda ese olor
que no puedo olvidar
que por tarde que ya era
nos tuvimos que alejar
Pues les voy dejando el tema
que me trajo ese poema
de un momento emocional...
y después de este receso,
me devuelvo al estudiar
Primer movimiento:
Estábamos sentados a la orilla del agua
Cuando a nuestros sentidos invadió un aroma peculiar
Fuese dulce o esencia salada
De ella nuestros seres no se podían olvidar
Segundo movimiento:
Un poeta mendigo, por un peso, su arte pretendía negociar
Entonces, Zahíli, con alocada presteza
Un vellón le dispuso a entregar
Herido, sentido e incomprendido
Aquel hombre se tuvo que retirar
Y con su partida nos obligó a reflexionar de la’o
Que aquel perfume no era más que mea’o
Entonces del muro nos quisieron retirar
Unos guardias que de la cantina acababan de llegar
Mientras que se les pudieron escapar
Unos que no se dejaban de estrujar
Tercer movimiento:
Mientras, Mariela miraba con ideas malignas
A unas esculturas semejantes a púas para sacar cerebros.
Sammy admiró con mente benigna
A las figuras como a palmas que apuntaban hacia el cielo.
Gran finale:
Y a Melanie, de regreso,
la caricia del centrino mea’o la quiso contentar,
pues a pesar del malestar que trastornaba sus sesos
esa noble esencia, su intestino logró reconfortar.
Mariela Jurado
Zahíli Jurado